Nuestra Mision

Hace 33 años que madre e hija (Anita y Mirna Cesario) colaboran con escuelas albergues de frontera de Misiones, Formosa, Neuquén, Salta y Jujuy. Llevan una lista de todos los pedidos de los directores y con mucha dedicación y cariño preparan las cajas. En un depósito de Munro reciben, clasifican y embalan todo lo que hace falta en las escuelas: calesitas, juguetes, útiles escolares, computadoras, máquinas de coser y tejer, materiales para la construcción de invernaderos, etc.; y en una cuenta corriente, peso a peso, reúnen lo suficiente para comprar paneles de energía solar y para construir aulas, baños y cocinas. Cuando los establecimientos carecen de baños, luz y comunicación, las ayudas buscan suplir estas carencias. Ellas y un grupo de amigos, desde hace años, dedican casi todas las tardes a embalar lo que con tanto amor recolectaron. Ya son 119 las instituciones que recibieron ayuda (escuelas, salas de primeros auxilios, hospitales, jardines maternales, etc.) En algunos viajes se llega hasta La Quiaca con el transporte repleto de donaciones, y, desde allí, con el apoyo de gendarmería, emprenden el recorrido a escuelas por caminos de cornisa, con los típicos móviles de esa fuerza que son los pueden transitar por esas vías. Toda entrega se realiza personalmente, llevándose un registro de lo donado y dejando consignado en los libros de inventario de los establecimientos. Debido a las distancias que los separan de la escuela donde reciben educación, muchos alumnos se alojan en el establecimiento de lunes a viernes. Anita y Mirna han sido voluntarias de una ONG internacional por varios años; ahora cuentan con su propia asociación civil, sin fines de lucro, llamada Sumando Solidaridad.