Sumando Solidaridad

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Escuela Albergue N° 4270 - Los Cardones, Salta

En el último viaje realizado en el mes de noviembre y luego de enviar por la línea Aérea Andes en varias tandas y por camión lo que no se puede enviar por avión, se cargaron dos camiones de Gendarmería y además se retiró de Salta desde el Ministerio de Educación (15 colchones, almohadas, sabanas, toallas y toallones). Partimos a las 6 hs. hacia Angastaco, luego San Carlos por un camino totalmente roto y llegamos a las 15:30hs al paraje Guasabayo, donde solo hay una casita con una familia, sin teléfono ni señal de celulares. Como habíamos quedado en vernos a las 13hs. se estaban yendo los papas y las mulas.

Tuvimos que hacerles seña y tocar bocina para que nos oigan y regresen. Pura emoción al encontrarnos y a preparar todo sobre las mulas, se abrieron las cajas y se pasó todo en bolsa, que además cosieron bien fuerte para emprender el camino cuesta arriba, a 3880 metros de altura sobre el nivel del mar. Salimos cerca de las 17hs y en mula, llegando a destino a las 21:30hs luego de 4hs de mula.

Tuvimos que sortear varios brazos de ríos para llegar finalmente a la escuela albergue Nº 4270 Los Cardones Salta.
Gendarmería, Agrupación VII colaboro no solo en armar los bultos para las mulas, sino que al otro día coloco el panel solar; las baterías y el termotanque solar. Donados por la Fundación Sumando Manos y Champion las baterías.
Además, se le entrego a cada alumno un kit escolar completo, juguetes, ropa, calzado, y libros de cuentos. Se almorzó con todos los profesores, papas y alumnos. A los papas también se les llevo ropa y calzado, una mención aparte fue el tema de los zapatos de seguridad que nos donó Laboratorios Brobel, hace muchos años que al cambiarle el uniforme y calzado nos lo entregan, algo que apreciamos mucho. Los papas se fabricaban ojotas con algunas gomas de autos que encontraban, haber llevado esos zapatos y ver la cara de alegría que justo había dos pares para cada papa (y no sabíamos sus números) son ideales para andar en la montaña. Otra cosa milagrosa que sucedió: teníamos algunas pantuflas para niñas albergadas con formato de animalitos y…justo el número que calzan.!

Fue una experiencia inolvidable, esas manos agradecidas y tibias con un fuerte apretón de manos por la ayuda recibida nos llenó el alma. Valió la pena tanto sacrificio. Gracias a todos los que de alguna u otra manera hicieron realidad este proyecto.

Regresaremos en 2019 con algunas cosas que nos dimos cuenta que no tienen.

Anita y Mirna Cesario